Caretos de Lazarim, Lamego (Portugal)

El Entrudo de Lazarim, que se celebra en una pequeña aldea del municipio de Lamego (en el norte de Portugal), es considerado uno de los carnavales más genuinos, tradicionales y singulares de toda la península ibérica. El símbolo indiscutible de Lazarim son sus impresionantes máscaras de madera talladas a mano.

El símbolo indiscutible de Lazarim son sus impresionantes máscaras de madera de Amieiro (Alisa) talladas a mano. La talla de estas máscaras es una tradición viva en la aldea. Los artesanos locales trabajan durante todo el año, y el Centro Interpretativo de la Máscara Ibérica (CIMI) en Lazarim protege este legado. Quienes llevan las máscaras son conocidos como Caretos (máscaras de rasgos masculinos o demoníacos) y Senhorinhas (máscaras con rasgos femeninos exagerados). Para garantizar el anonimato total, complementan la máscara con ropas hechas de harapos, paja, hojas de maíz o juncos.

El momento más esperado del Entrudo, que se celebra el Martes de Carnaval, es la lectura de los «testamentos». Es una auténtica batalla verbal entre los hombres y las mujeres solteros del pueblo. Un joven «testamentero» lee los defectos, chismes y anécdotas embarazosas de las chicas del pueblo en forma de versos satíricos. Luego, una joven lee el testamento respondiendo y atacando a los chicos con la misma dureza. El lenguaje es crudo, picante, sin censura y lleno de humor negro. Durante este día, todo está permitido y nadie puede ofenderse. Es una catarsis colectiva que sirve para limpiar las tensiones acumuladas en la aldea durante el año.

Junto a los Caretos y los testamentos, los otros grandes protagonistas son dos muñecos de trapo y paja de tamaño real: el Compadre y la Comadre, que representan a los hombres y mujeres del pueblo. Después de la brutal lectura de los testamentos, se declara que los culpables de todos los males de la aldea son el Compadre y la Comadre. Como acto de purificación, ambos muñecos son quemados en una gran hoguera en la plaza pública, marcando el fin de la anarquía del carnaval y el inicio del recogimiento de la Cuaresma.
Lazarim es tan celoso de su tradición que prohíbe estrictamente el uso de máscaras de plástico o disfraces comerciales durante los días fuertes de la festividad.