Peliqueiros e Parranfóns de Campobecerros, Castrelo Do Val (Ourense)

El Entroido de Campobecerros, parroquia del municipio de Castrelo do Val en Ourense, es una auténtica joya de la etnografía gallega. Este pueblo ha logrado mantener viva su festividad de una forma puramente tradicional y ancestral.
Los Peliqueiros marcan el ritmo y la ley durante el Entroido. Su estética y comportamiento son son similares a los Peliqueiros de la vecina localidad de Laza y a los de Verín. Llevan un traje elaborado y pesado, destacando las chocas atadas a la cintura que anuncian su llegada con un estruendo característico. Cubren su rostro con una careta de madera coronada por una mitra semicircular en la que suele ir pintado un animal. También llevan una zamarra con la que imponen el orden. Corren por las calles del pueblo apartando a la gente y no se les puede tocar ni ensuciar.

El Parranfón es su contrapunto. Visten de manera mucho más humilde, a menudo utilizando ropas viejas o harapos (de ahí la relación con la palabra gallega farrapo, que significa trapo o andrajo). Llevan el rostro oculto con máscaras sencillas o telas. Su objetivo principal es sembrar el caos festivo. Se dedican a «invadir» las casas de los vecinos gastando bromas, comiendo y bebiendo, todo ello intentando que nadie descubra su verdadera identidad.

El Entroido de esta localidad no se limita solo a estas dos figuras, sino que conserva ritos muy ligados a la naturaleza y la fertilidad:
- La vaca suele interactuar con el público, tradicionalmente levantando las faldas a las mujeres del pueblo en lo que se considera un antiguo rito de fertilidad.
- Al igual que en Laza, durante la fiesta se lanzan hormigas vivas, a menudo mezcladas con vinagre para que piquen más y ceniza o harina a los asistentes, dándole ese toque salvaje e impredecible tan propio del carnaval del sureste ourensano.
