Caretos de Arcas, Macedo de Cavaleiros (Portugal)

Aunque comparten nombre con los Caretos de Podence, los de Arcas tienen una personalidad propia y una estética que los diferencia, siendo una de las mascaradas más auténticas de la región de Trás-os-Montes.

A diferencia de otros caretos que usan pieles o paja, el de Arcas destaca por su colorido y su laboriosa confección. Está cubierto totalmente por filas de flecos de lana.

Llevan grandes chocalhos (cencerros) de latón colgados a la cintura que golpean rítmicamente al saltar y correr. Su mascara es una de las más genuinas y está basada en otras más antiguas que se conservaron durante décadas en dicha localidad.

El comportamiento de los Caretos de Arcas es provocador y lleno de energía. Su principal misión es la chocalhada. Durante el Entrudo, tradicionalmente los caretos corrían por las calles buscando a las chicas solteras del pueblo. Cuando encontraban a una, la rodeaban y saltaban a su alrededor haciendo sonar sus cencerros. Es un rito ancestral y una forma de «caos permitido» donde se rompen las normas y las jerarquías sociales.

Los Caretos suelen aparecer por sorpresa, bajando desde las zonas altas del pueblo o saliendo de corrales, asustando a niños y forasteros. Los Caretos recorren el pueblo al amanecer para despertar a los vecinos y anunciar que el tiempo del Entrudo ha llegado. Al igual que en Lazarim o Zalduondo, la fiesta termina con la quema de un muñeco que representa el mal y el invierno, permitiendo que la comunidad comience el ciclo de la primavera purificada.