Carnaval de Zalduondo (Áraba)

A diferencia de los desfiles multitudinarios, este es un carnaval de carácter rural, satírico y judicial. Fue recuperado en 1975 tras años de prohibición y se centra en un único y gran protagonista: Markitos. Markitos es un muñeco o pelele de tamaño real, vestido elegantemente con traje negro, corbata y txapela. Markitos personifica todos los males, las desgracias y los pecados que han ocurrido en el pueblo durante el año (malas cosechas, enfermedades, problemas sociales).

Aunque Markitos es el centro de atención, no está solo. En la comitiva le acompañan figuras tradicionales que aportan color y ruido:

  • El Predicador: Es quien dicta sentencia.

  • El Oso (Hartza): Un personaje clásico de las mascaradas del norte, cubierto de pieles, que asusta a los niños y representa la fuerza salvaje de la naturaleza despertando tras el invierno.

  • Los Ceniceros: Personajes que lanzan ceniza a los asistentes, un elemento ritual común a muchos carnavales de la zona.

  • La Vieja y el Viejo: Dos figuras que suelen ir una a hombros de la otra, creando un efecto visual cómico.

  • Las Ovejas: Se trata de un rebaño con multitud de ovejas cubiertas con pieles y que ocultan su rostro con una máscara.
  • Los Porreros: están hechos de sacos y son similares a los Ziripot de Lantz.

A las 13:00 horas, delante de Lazarraga Kulturgunea, sede del Museo Etnográfico de Zalduondo y de la asociación cultural que organiza los carnavales, sale Markitos en un burro en un pasacalles con una banda de música anunciando a la vecindad que Markitos ha sido capturado y va a ser juzgado por la tarde. Se le empala a Markitos en un palo de 7 metros (llamado «la lata»), para escarnio público. Se baila alrededor de él. Y se van a comer

Por la tarde, se preparan todos los personajes para realizar el pasacalles. Y a las 17:30 de la tarde, se desempala a Markitos de la lata (el palo en el que se le ha empalado), se le pone en un carro y va junto con la persona predicadora. Se hace el pasacalles con música con una comparsa de más de 30 personas disfrazadas. Se ha incorporado una dantza y es un momento en el que se aglutina la comparsa. Se sigue el recorrido invitando a la gente a asistir al juicio a Markitos, que se celebra en la plaza del pueblo

Markitos juzgado y condenado a muerte, es quemado en una hoguera, tras lo cual se reparte vino caliente a quienes asisten al juicio. Como en otros muchos ritos, el fuego tiene una función purificadora y con él se queman y desaparecen, gracias a un proceso de catarsis, los males y conflictos vecinales, volviendo a la vida en armonía destruida por Markitos.